domingo, 29 de agosto de 2010

Raíz



Y es que a mí me guiará una voz…
Tu Voz

Nunca se durmió tu canto,
 sigue golpeando fuerte en el pecho,
como un bombo que repiquetea en mi alma

Es tu latido de ángel libre
que no cesará a pesar del paso de mis estaciones…

Recuerdo que el otoño creyó verte partir 
y las hojas del alba cayeron
para besarte los pasos,
para sentir cómo era tenerte cerca,
para conocer cómo era la amistad de la que todos hablaron.

En tus primaveras, fuiste el cantor que abrazado a su guitarra
transitó la vida junto a expresivas voces,
deseando todas armonizar el amor y la añoranza.

En este invierno porteño, tu grave y cálida voz abrigó mis sueños
y se fundió en este poema.

En cada verano, se que Santiago arderá al extrañarte
y al evocarte sonará una chacarera.

Y es que solo seré lo que crezca de mi raíz,
mi padre.

lunes, 9 de agosto de 2010

Parole

Por primera vez, no quiero definirte o categorizarte, o guardarte en una cajita o saber siempre dónde encontrarte. Sí quiero subirme a ese tren, buscarte, bajarte del estante, ponerte en un papel de regalo azul, desenvolverte, mirarte.

Mirarte cuando te subas a tu bicicleta un día de lluvia, que me cuentes qué te hace soñar y que te sonrojes con mis piropos.

Que rías a carcajadas, que te rías de mí y de mis cajitas, y que me enseñes a hacerlo con vos. Que cantemos debajo de esa lluvia y escuchar tus declaraciones de principios una y otra vez, cerrar los ojos para no ver las ranitas, y tomarme de tus manos para volver a soñar, y soñar.

Sos sorpresivamente real para mi mundo al que serás siempre bienvenido.

(Y dicen que así se siente la vida)